El otro día empece a pensar en todas las pelotudeces que he hecho en mi vida. Cosas que me han pasado ami y que sus desenlaces son parte de mis decisiones.
Hoy les voy a contar de una de ellas:
Cuando me fui a estudiar, nadie me dijo que iba a ser bastante complicado. Que tenia que aprender a hacer un montón de cosas que nunca en mi puta vida había hecho, como por ej... lavar la ropa, incluyendo jeans. Porque en un comienzo no iba a lavaderos, supongo que por ignorante.
La salida más rápida era lavar a mano, cargar la bañera con agua tibia, sumergir con jabón en polvo una buena cantidad de ropa, dejar reposar unos minutos y empezar a lavar en el lava manos. (el olor a humedad de todo eso era inexplicable!)
Un día de muchísima lluvia empecé a pensar seriamente en ir a lavaderos mas allá de tener que caminar 8 cuadras hasta ahí. Resulta que de pronto tenía espuma en toda mi pierna... era como haber lavado la cocina después de comer un bife de chorizo y dejarle grasa al plato. Una cosa que no te puede pasar nunca, porque quedarías calificada como "cabeza o grasa (valga la redundancia)". Pero en mi cabeza en ese momento era normal lavar un pantalón a mano, convengamos que tenía 17 años, estaba viviendo en la loma del orto (lejos de mi familia quiero decir) y nunca antes en mi vida había hecho esa clase de supervivencia.
Cuestión, que estaba caminando, va mejor dicho, corriendo saltando los charcos como una loca, hasta que obviamente me empape porque caían chotos de punta. Y cuando me rescaté, parecía que estaba en una nube, nah, era el puto jabón en polvo resurgiendo en mi pantalón.
Cocinar mas o menos sabía, era obvio que no podía mezclar una sandía con una pechuga de pollo. O lo dulce y lo salado, no porque no quede bien, porque existe lo agridulce, pero como voy a mezclar yo si no se primero hacer algo dulce, o algo salado eh?
En fin, tenía una vaga idea porque toda la vida se cocino en mi casa. Así que los primeros menús eran fijos: fideos, arroz, hamburguesas, salchichas. Jajaja, no porque no supiera hacer otra cosa, digamos que la facultad me cortaba justo el día a la mitad, o comía algo flash o no comía nada.
Cuando tenía un rato libre hacía algo más elaborado, como por ejemplo un pollo al horno o unos ñoquis. Aunque nunca tenía un rato libre y cocinar me da bastante paja (me gusta) pero tengo que tener muchísimas ganas. Convengamos que encima existe el delíveri o mejor aún el amigo copado que te invita a comer (aunque te invite a comer lo mismo que comiste todo un mes, no lo tuviste que hacer vos, entonces vas a saltar de felicidad igual).
O te hacías invitar, caías de visita como quien no quiere la cosa y empezabas tipo 19, "_fahh, que hambre... encima en casa no tengo nada de comer... no tengo un mango_" (la queja).
Si sos digno, porque creciste, pedís plata prestada y la devolves cuando tenes.
Sino: "_bueno quedate a comer, la próxima me invitas vos_"
Si seguís siendo digno, vas a invitarlo a comer ni bien tengas guita o morfi.
Sino: "_che tenemos que repetir la comida del otro día... el mes que viene te invito, dale?_"
Y así, durante los 12 meses restantes del año. A lo que tu amigo va a responder la próxima vez: chupame la vuvuzela.